Diferencias entre tarjetas de débito y tarjetas de crédito

¿Tarjeta de crédito o de débito? Seguramente la pregunta le resultará familiar a cualquier persona que haya presentado una tarjeta de crédito o de débito al realizar una compra en una tienda. Sin embargo, incluso antes de llegar a la caja, seguramente se habrá hecho la misma pregunta al decidir si desea tener una tarjeta de débito o de crédito en la billetera.

Los datos actuales sugieren que las tarjetas de débito son más populares entre los consumidores que las tarjetas de crédito. Un estudio de TNS Financial Services sobre el programa de tarjetas de crédito para el consumidor, realizado en fechas recientes, reveló que más del 60 por ciento de los consumidores prefieren utilizar una tarjeta de débito antes que una tarjeta de crédito como método de pago, puesto que el débito da la sensación de que es "dinero real".

TNS informó que entre 2002 y 2005 la cantidad de hogares que utilizaban una tarjeta de cajero o tarjeta de débito aumentó del 47 al 60 por ciento. Además, las transacciones con tarjetas de débito equivalen actualmente al número de compras realizadas con efectivo en las tiendas (cada una de ellas representan cerca del 33 por ciento del número total de transacciones), según el estudio de Preferencias de pago del consumidor de 2005-2006, de la American Bankers Association (Asociación de banqueros estadounidenses) y Dove Consulting. Mientras que los pagos con efectivo se han mantenido estables en el 33 por ciento desde 2001, el uso de las tarjetas de débito experimentó ese mismo año un crecimiento que superó el 21 por ciento de las compras realizadas en tiendas. Mientras tanto, el uso de la tarjeta de crédito se redujo del 21 por ciento de las compras realizadas en tiendas en 2001, al 19 por ciento en 2005.

Las tarjetas de débito también ganan terreno como forma de pago en línea. Según datos de JupiterResearch publicados en la revista American Banker, las tarjetas de débito representarán el 46 por ciento de todas las compras en línea para 2010, comparado con el 41 por ciento en 2006. La misma información pronostica una caída en el uso de tarjetas de crédito al 35 por ciento de todas las compras efectuadas en línea para 2010, comparado con el 41 por ciento en 2006.

Existen motivos para afirmar que las tarjetas de débito se han convertido en la tarjeta preferida de muchos consumidores. Los pagos con tarjeta de débito se cargan inmediatamente a la cuenta bancaria, lo que evita las preocupaciones con respecto a las facturas de las tarjetas de crédito y las tasas de interés. Debido a que las tarjetas de débito están vinculadas con una cuenta bancaria, las compras se limitan a artículos que los titulares de las tarjetas puedan pagar en ese momento, a diferencia de las tarjetas de crédito. Como consecuencia, las tarjetas de débito son una buena opción para estadounidenses que hayan contraído deudas. Sin embargo, hay que tener cuidado y no gastar de más con una tarjeta de débito, ya que se puede generar una comisión por fondos insuficientes, cosa nada agradable. Por otro lado, el uso de las tarjetas de débito con protección contra descubierto significa que, si retira más dinero del que dispone en la cuenta, los cargos pueden pagarse con fondos de una cuenta de ahorros o una línea de crédito garantizada por el valor líquido de su vivienda.

Además, los usuarios inteligentes de tarjetas de débito se benefician de costos bajos o inexistentes por pagar con una tarjeta. La mayoría de las instituciones no cobran por transacciones con tarjeta de débito, con lo cual este tipo de pagos son una manera de practicar la disciplina financiera sin correr gasto alguno.

Sin embargo, las tarjetas de débito no son superiores a las tarjetas de crédito en todos los aspectos. El consumidor que no tenga deuda y que paga el saldo total cada mes, puede beneficiarse de hasta 40 días de plazo flotante, o sea, el periodo entre el que realiza la compra y \paga la factura. En el caso de las tarjetas de débito, el dinero se retira de la cuenta de manera casi instantánea.

Y justamente ese débito inmediato que ofrece la tarjeta de débito es el motivo por el cual las tarjetas de crédito le ofrecen mayor protección al consumidor. Con la tarjeta de crédito, uno tiene la opción de evitar el pago en caso de que no esté satisfecho con la calidad de la compra. Sin embargo, si paga con una tarjeta de débito es muy probable que el comerciante ya haya cobrado el dinero para cuando usted se dé cuenta de que ha ocurrido algún problema con la compra realizada.

En lo que respecta a las compras con tarjeta de crédito, la ley está del lado del consumidor. La Ley de facturación justa de crédito (Fair Credit Billing Act) establece que el titular no tiene ningún tipo de responsabilidad por compras fraudulentas, mercadería de mala calidad o dañada, o mercadería que nunca fue entregada. De la misma manera, los usuarios de tarjetas de crédito no están obligados a pagar ningún importe en disputa, lo que significa que el titular de la tarjeta mantiene el uso del importe en cuestión hasta que se resuelva el asunto. A pesar de que se han modificado las políticas a favor de las transacciones con tarjetas de débito (otorgando más protección, y en muchos casos ningún tipo de responsabilidad), todavía no se ha llegado al nivel de protección del consumidor de las tarjetas de crédito con contraseña. La exención de responsabilidad que ofrecen las tarjetas de débito es solamente una política, y por tanto puede cambiar en cualquier momento, de la misma forma en que cambian las tasas de interés y los cargos.

En caso de robo de una tarjeta de débito, la víctima puede llegar a enterarse después de que le hayan extraído todo el dinero de su cuenta. Si ha sido víctima de un robo o ha perdido la tarjeta de débito puede emprender acciones al respecto. La Ley de transferencia electrónica de fondos (Electronic Fund Transfer Act) faculta al consumidor a impugnar un error en el resumen de cuenta y le otorga ciertas protecciones. En el caso de compras no autorizadas, la responsabilidad se limita a $50 si avisa al banco dentro de los dos días posteriores a darse cuenta de la falta de la tarjeta. Sin embargo, entre los dos días y los 60, podría ser responsable de hasta $500 si el ladrón decidió efectuar compras con su tarjeta. Si demora más de 60 días para contactar al banco, tendrá que pagar todos los cargos no autorizados, lo cual podría ocasionarle la pérdida total del saldo de sus cuentas corriente y al descubierto.

Si bien los consumidores utilizan cada vez más las tarjetas de débito, existen aún muchos motivos por los cuales las tarjetas de crédito son superiores. Debido a la protección limitada que le ofrece al consumidor, la tarjeta de débito podría ser mejor para efectuar compras más pequeñas y de rutina, como para gasolina o alimentos (a pesar de que varios programas de recompensas de tarjetas de crédito ofrecen un reembolso en efectivo del 5 por ciento por compras en estas categorías).

El pago a través de débito es rápido y fácil y no genera ningún tipo de cargo por intereses. Sin embargo, como se ha dicho anteriormente, los usuarios de las tarjetas de débito no disfrutan de la flotación que sí tienen al pagar con cheque o con tarjeta de crédito. Al realizar pagos para compras grandes con la tarjeta de débito, es mejor hacerlo en una tienda que le permita inspeccionar cuidadosamente la mercadería antes de comprarla. Igualmente, podría ser necesario utilizar la tarjeta de crédito para compras grandes, debido a que algunas tarjetas de débito imponen un límite máximo de gastos diarios. Finalmente, sigue siendo mejor utilizar una tarjeta de crédito para comprar artículos por teléfono o Internet, puesto que el consumidor tiene más protecciones en caso de tener algún problema

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